Sal de Mar

La sal marina de Cáhuil, Boyeruca y Lo Valdivia ha sido recientemente destacada por el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI) como Denominación de Origen. Asimismo, en el año 2011, el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes reconoció a la Cooperativa Campesina de Salineros de Cáhuil, Barrancas y La Villa como Tesoros Humanos Vivos de Chile. Ello responde a una historia profunda y rica, anclada en nuestro pasado prehispánico y extendida hasta la actualidad. 

La sal originaria de Cáhuil, Bucalemu, Boyeruca, Lo Valdivia, Barrancas y La Villa es un producto gourmet, apreciado por chefs y amantes de los alimentos naturales y de calidad. Se trata de productos de extracción cien por ciento natural y cien por ciento puros, sin alteraciones químicas de ninguna naturaleza

Debido a la importancia de los reconocimientos que ha tenido la cultura salinera, y su gravitación para la economía local, la Municipalidad de Pichilemu creó la Ruta de la Sal, que permite al turista conocer y comprender el proceso de generación de sal. El recorrido parte en Pichilemu y comprende los sectores de Cáhuil, Barrancas, La Villa, El Bronce, La Palmilla y La Plaza.

La producción de la sal de mar a sobrevivido por tener un sabor distintivo, por el trabajo de los salineros, por las virtudes de la sal de mar y por la defensa de un patrimonio vivo y su paisaje ha sido destacado en la prensa regional en numerosas ocasiones.

En la Región de O’Higgins estos humedales gozan de una protección especial. Con celebraciones especiales cada 2 de febrero –Día Mundial de los Humedales, se determinó como Sitio Prioritario para la Conservación de la Biodiversidad (entre otros de la región) el Estero Nilahue-Laguna Cáhuil, Bucalemu y Boyeruca, muy importantes “por la alta diversidad de aves acuáticas con alta nidificación en estas, centro de riqueza de plantas, peces nativos, flora acuática (algas) y fauna de invertebrados. En el humedal de Cáhuil coexisten más de sesenta especies de aves, algunas de ellas en peligro de extinción

La sal de mar de Cáhuil, Boyeruca, Lo Valdivia, Bucalemu, Barrancas y La Villa destaca por su elaboración artesanal y conservación de las técnicas prehispánicas de extracción, resultando en un producto cien por ciento natural y altamente apreciado por su sabor único, la calidad de su composición mineral y la facilidad de dilución en los alimentos.

 

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