Historia camturp Molinos hidráulicos harineros de Rodeillo y Pañul

Molinos hidráulicos harineros de Rodeillo y Pañul

Los molinos hidráulicos harineros de Rodeillo y Pañul constituyen dos de los atractivos turísticos más originales y desconocidos de la Región de O’Higgins. Con sus grandes ruedas de madera, movidas por agua de vertiente, estos molinos aún siguen funcionando, casi milagrosamente. Dos grandes piedras de moler, con forma de cilindro chato, son movidas por la fuerza del agua a través de mecanismos ingeniosos y primitivos. De este modo se logra moler granos de trigo, maíz y quinoa. El resultado es una harina artesanal, gruesa, llena de fibras y propiedades, con un sabor especial. Gracias a la harina de estos molinos, hoy se puede degustar el mismo pan que, en su momento, comieron Alonso de Córdoba, Francisco de Aguirre y José Miguel Carrera. Una experiencia única, que se complementa con el fascinante movimiento de estos molinos, en los bosques de Pañul y Rodeillo, provincia de Cardenal Caro, en el rincón sudoeste de la Región del Libertador Bernardo O’Higgins
En cierta forma, la actual cultura de Chile como potencia agroalimentaria y agroexportadora comenzó a construirse en los corregimientos de Colchagua y Rancagua, en el siglo XVII. En el Censo de 1813 se registraron 39 molinos hidráulicos harineros en Rancagua y 64 en Colchagua.
En la época colonial, durante su apogeo de alta demanda, ambos molinos fueron capaces de producir 160 kg de harina natural por día. Ello permitía alimentar tres familias de cuatro personas durante un mes. Sin químicos. Sin conservantes. Sin los productos agresivos de la gran industria. Los molinos de Pañul y Rodeillo ofrecían la harina cruda, tal como se consumía en Chile y América en los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX. Harina integral, con toda la fibra natural del vegetal. Nutritiva. Sana, Intensa. Gustosa.

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